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¿Adicto al móvil? Niño

¿Adicto al móvil?

Nos quejamos de que nuestros hijos se pasan todo el día con el móvil, pero nosotros no soltamos el nuestro. Te damos los consejos para hacer un uso racional del móvil y que no se convierta en una adicción.

Cada día tenemos más adicción y dependencia hacia este aparato. Y los niños no son ajenos a esto. De hecho, cada vez empiezan a disponer de un móvil en edades más tempranas.

Los niños aprenden a dirigir su propio comportamiento imitando a sus padres, principalmente. Por tanto, para que el niño no utilice el teléfono móvil de forma descontrolada, es bueno que sepa establecer, por sí mismo, los límites oportunos. Y puede aprenderlo si sus padres le enseñan. Primero, indicando cuáles son los límites y exigiendo su cumplimiento; y, en segundo lugar, ejerciendo como modelo: tratando de dar ejemplo con un uso adecuado del teléfono. De este modo, se favorece que el móvil no se convierta, a nivel mental, en una “compañía permanente”.

 

Secuelas de su uso indiscriminado

Un niño con adicción al móvil se pasa horas con el teléfono, dedicándose a ello durante la mayor parte de su tiempo libre. Ello conlleva robarle minutos al sueño y distraerse durante la realización de actividades como las que se realizan en clase. Algunas de las consecuencias que esto provoca son cambios bruscos en el estado de ánimo y carencias en el control de impulsos. Sin olvidar los problemas de comunicación que dificultan las relaciones sociales, aislamiento, dificultades para escribir correctamente o cansancio, entre otros.

 

Manual de instrucciones del teléfono móvil para niños (y padres)

  • No es recomendable que tenga móvil antes de los once o doce años.
  • No permitas que lleve el móvil consigo a la hora de hacer los deberes o de realizar cualquier tipo de actividad que exija concentración.
  • Intenta que realice actividades donde el uso del móvil resulte imposible: algún deporte, ir al cine…
  • Asigna un gasto mensual tope para que aprenda a auto-administrarse. Que entienda que el teléfono tiene un coste y no puede utilizarse sin restricciones.
  • Mantén sus rutinas. No hay que modificar las rutinas del niño previas a la existencia del móvil.
  • Enséñale que, aunque el móvil puede usarse por diversión, no es esa su principal función.
  • Practica el “ahora no puedo”: cuando reciba un whatsapp puede contestar así: “Ahora no puedo hablar, te escribiré más tarde”. No debemos requerir y permitir la atención inmediata cuando escribimos a alguien.
  • Desactiva el doble check azul: esta opción aumenta la sensación de control.
  • Tener las apps imprescindibles: tener cientos de apps es fruto de distracciones, de miles de notificaciones y de que nuestro teléfono vaya más lento. Si desinstalamos las innecesarias usaremos menos tiempo el móvil.
  • No permitas que lleve el cargador: así aprenderá a administrar su uso.
  • Pon el móvil en silencio: así no estarás pendiente todo el rato cada vez que suena.
  • Usa también otros dispositivos: no permitas que el móvil se convierta en un objeto para todo, por ejemplo, escucha la música en otro dispositivo o lee en un libro electrónico.
  • Desactiva las notificaciones de las redes sociales.
  • Silencia los grupos de whatsapp. Revísalos solo una vez al día.
  • Evita sacar fotos constantemente.
  • No uses el móvil cuando salgas con tus hijos, a no ser de que sea imprescindible.
  • No uses el móvil durante las comidas.
  • Y por último, apágalo antes de dormir.

 

Préstale atención

En ocasiones evitamos atender a los niños y para que no nos molesten les damos el móvil. Los padres somos muchas veces los que tenemos la culpa de que los hijos se enganchen al móvil al no prestarles la atención que se merecen.