Está en

Bebé | 0 - 9 meses | Eliminar los mocos

Eliminar los mocos Bebé

Eliminar los mocos

Estas secreciones nasales tan molestas para el bebé pueden interferir en el sueño y en la alimentación. Con algunas medidas sencillas podrás ayudar a tu pequeño.

Sobre todo en invierno es normal que los bebés presenten habitualmente cuadros de congestión nasal. La mucosidad llega a obstruir parcialmente sus fosas nasales, sobre todo en el caso de los más pequeños, y se convierte entonces en una gran molestia que puede afectarles de diferentes maneras.

En primer lugar, como el pequeño no puede respirar por la nariz, lo hace por la boca, por lo que el aire pasa directamente a la faringe (sin el calentamiento, la humidificación y el filtrado que habitualmente tienen lugar en la nariz), resecando e irritando sus mucosas. Además, es normal que tenga una voz nasal o gangosa y que ronque por la noche o al estar tumbado en horizontal.

Por último, una de las consecuencias más frecuentes de la congestión es que el bebé rechace la comida (especialmente si es lactante), debido a que se altera la captación del sabor de los alimentos ingeridos, y a que se ve obligado a utilizar la boca para respirar, al mismo tiempo que está comiendo por ella.

Probablemente en pocos días se solucione el problema, pero mientras tanto, podemos aliviar un poco al bebé con ciertas medidas como elevar un poco la cabecera de la cuna, para que pueda respirar mejor; o manteniendo el aire limpio y con un porcentaje elevado de humedad (utilizar un humidificador puede ser muy útil).

Si conseguimos que la mucosidad se acumule, podremos prevenir otros problemas que se pueden derivar de ello, como la otitis.

 

Lavados nasales

Evidentemente los bebés aún son muy pequeños y no saben sonarse la nariz. Por eso, es fundamental que les ayudemos a llevar una higiene correcta de esta zona que ayude a que la mucosidad no se acumule y, por tanto, a que tengan la nariz despejada. Los lavados nasales suelen ser bastante efectivos y se pueden repetir varias veces al día, cuando notemos que el pequeño está incómodo y, sobre todo, si la congestión es intensa.

Para llevarlos a cabo lo mejor es recurrir al suero fisiológico (o también con agua de mar), que se debe adquirir en farmacias, y que se aplicará, gota a gota, dentro de las fosas nasales del pequeño. Nuestro pediatra nos indicará el producto más adecuado.

Conviene realizarlos con el niño tumbado de lado, limpiando primero la fosa nasal que queda encima. Luego se le gira la cabeza para el otro lado y se repite la operación en la otra fosa nasal.

Finalmente, para ayudar a extraer el mayor número de mucosidad posible, nos podemos ayudar de aspiradores nasales. Pero es conveniente que lo hagamos con mucho cuidado y, a poder ser, con un aprendizaje previo, para no irritar las mucosas del bebé, lo que produciría más mocos aún.