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Bebé | 9 - 24 meses | Del pañal al orinal

Del pañal al orinal Bebé

Del pañal al orinal

Dejar de usar los pañales y comenzar a utilizar el orinal es un gran hito en la madurez fisiológica del bebé que precisa de una maduración del sistema nervioso.

Cada pequeño es un mundo y no hay una edad fija para controlar voluntariamente la emisión de orina. De hecho, el arco de cifras que se maneja dentro de la normalidad abarca entre los nueve o diez meses, en el caso de los bebés muy precoces, hasta los tres o cuatro años, en los tardones. La etapa más frecuente para controlar la emisión de orina es la que oscila entre los 18 y 30 meses, al menos para el control diurno de la micción.

 

Poco a poco

Algunos bebés mayores de un año pueden dar señales de que sienten necesidades, pero lo normal es que, como mucho, se quejen o pidan auxilio cuando ya tienen el pañal mojado.

Al principio, lo mejor que podemos hacer es no estorbar la consecución del acto. Por ejemplo, habrá que impedir que la llegada del estímulo por tener una vejiga rebosante encuentre al niño con una vestimenta imposible de desprender. De hecho, la estación del año influye, siendo más fácil que los lactantes que ya tienen cumplido el primer año al entrar en primavera o verano logren el control de los esfínteres antes que los que les coincide su primer aniversario con la entrada de la fría etapa invernal. La ligereza de la ropa estival y la bondad de la temperatura posibilitará que tengamos al niño sin pañales, sin el temor a que pille un resfriado con el culete mojado en el muy probable caso de accidente o mojadura.

 

Fallos a evitar

En este proceso de maduración lo más importante es no cometer fallos: una conducta muy rígida o sobreprotectora, así como la llegada de un hermanito podrían provocar una involución de los logros.

Por tanto, no hay que tener prisas que nos pueden llevar a errores. Hay que evitar corretear con el orinal en la mano tras el niño por toda la casa.

Lo correcto es todo lo contrario: envolver esta etapa de una atmósfera de cariño y refuerzos positivos de los pequeños logros será muy beneficioso para la maduración del pequeño.

 

Procedimientos y premios

Si lo hace en el inodoro, las primeras veces habría que demorar el hecho de tirar de la cadena o accionar el pulsador del agua, porque al pequeño le puede parecer contradictorio que su aplaudida obra desaparezca tan rápidamente. ¡Un poquito de admiración!, no olvidemos que se trata de un bebé.

Una vez utilizado el inodoro o el orinal, siempre es conveniente aplaudir la faena, y elogiar el acto.

 

Cuando llega la noche

El control nocturno de la micción precisa de una mayor madurez y habitualmente se consigue entre los tres y los cinco años, con periodos de escapes o mojaduras que tendrán mucho que ver con la tensión emocional y la ingesta de líquidos. Por eso hay que seguir acostando al niño con pañal hasta que amanezca seco durante cuatro o cinco noches seguidas. Entonces habrá que dar el paso y arriesgarse a que duerma sin pañal.

Es importante no ofrecerle demasiados líquidos en la cena. Por eso hay que acostumbrarle a pasar por el baño antes de acostarse y, además, facilitar el acceso o colocar el orinal al pie de la cama, por si sintiera la necesidad de orinar durante la noche. Elogiar al día siguiente el éxito es un gran refuerzo positivo, así como quitarle importancia al desafortunado escape, para no angustiar al pequeño.